Reclamación de impagados
El burofax como prueba: por qué sigue siendo la forma más segura de reclamar
Antes de acudir a la vía judicial, casi cualquier reclamación mercantil o civil pasa primero por un requerimiento extrajudicial. La forma de enviarlo importa más de lo que parece.
Un burofax con certificación de contenido y acuse de recibo acredita, de forma prácticamente indiscutible ante un juzgado, tanto el texto exacto que se envió como la fecha en que el destinatario lo recibió (o se negó a recibirlo, lo que también cuenta a efectos legales).
Un email, aunque puede servir como prueba, es más fácil de cuestionar: cabe alegar que no se recibió, que fue a la carpeta de spam, o discutir si la dirección utilizada era la correcta. El burofax elimina buena parte de esas discusiones desde el primer momento.
El coste de un burofax es mínimo comparado con lo que puede suponer, más adelante, no poder acreditar con seguridad que el requerimiento se hizo y que el deudor lo recibió dentro de plazo.
¿Tu caso encaja aquí?
Reservar una primera consulta