Laboral
Despido disciplinario o despido objetivo: la diferencia que puede salir cara
No es raro que una empresa decida prescindir de un trabajador y elija la vía de despido equivocada, ya sea por desconocimiento o por prisa. El error no es solo formal: puede convertir un despido barato en uno mucho más costoso, o directamente en improcedente.
1. Qué es un despido disciplinario y cuándo se justifica
El despido disciplinario responde a un incumplimiento grave y culpable del trabajador: faltas de asistencia reiteradas, indisciplina, transgresión de la buena fe contractual o disminución continuada del rendimiento, entre otras causas tasadas en el Estatuto de los Trabajadores. Si se declara procedente, no genera derecho a indemnización.
2. Qué es un despido objetivo y qué causas lo amparan
El despido objetivo se apoya en causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, o en la ineptitud sobrevenida del trabajador, entre otros supuestos legales. A diferencia del disciplinario, sí genera derecho a una indemnización de 20 días por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades.
3. La indemnización no es la misma, y equivocarse de vía sale caro
Tramitar como disciplinario lo que en realidad es una causa organizativa (o al revés) es uno de los errores más frecuentes y más caros. Si el despido se declara improcedente, la indemnización sube a 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades.
4. La carta de despido: por qué el motivo debe estar bien acreditado
La carta de despido debe detallar los hechos concretos, con fechas y circunstancias, no una fórmula genérica. Un motivo mal descrito o no acreditado es, con diferencia, la causa más habitual de que un despido se declare improcedente.
Si estás valorando prescindir de un trabajador, nuestro graduado social puede ayudarte a elegir la vía correcta y a documentarla bien antes de comunicarla.
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