Régimen disciplinario y extinciones
Cómo instruir un expediente disciplinario sin que se caiga por un defecto de forma
Sancionar a un trabajador por una falta laboral exige algo más que tener razón en el fondo: el procedimiento con el que se instruye la sanción es, en muchas ocasiones, lo que determina si esta se sostiene o se anula ante una impugnación.
Los hechos, documentados desde el principio
Cada incidencia debe quedar registrada en el momento en que ocurre, no reconstruida de memoria semanas después: fechas, testigos si los hay, y cualquier prueba objetiva (registros, comunicaciones, informes de terceros) que sustente los hechos imputados.
La carta de sanción o despido
Tiene que describir los hechos de forma clara y concreta, no con fórmulas genéricas, y calificar correctamente la falta conforme al convenio colectivo aplicable, ya que una calificación incorrecta de la gravedad puede viciar toda la sanción.
Los plazos de prescripción
Las faltas laborales prescriben en plazos breves desde que la empresa tuvo conocimiento de los hechos, así que instruir el expediente con demoras injustificadas puede hacer que la sanción llegue fuera de plazo, por muy fundamentada que esté.
Un expediente bien instruido no garantiza que la sanción no se impugne, pero sí que, si llega a un juzgado de lo social, se sostenga por su propio peso.
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