Herencias y sucesiones sencillas
Repartir una herencia con un solo inmueble: cómo evitar el proindiviso
Uno de los escenarios más habituales en una herencia sencilla es que el principal (o único) bien sea la vivienda familiar, y que haya varios herederos con derecho a una parte. Repartir un bien que no se puede dividir físicamente sin destruir su valor plantea un problema práctico.
El proindiviso, y por qué suele complicarse
La solución por defecto es que todos los herederos pasen a ser copropietarios del inmueble en la proporción que les corresponda: el llamado proindiviso. Funciona mientras todos los herederos están de acuerdo en qué hacer con el bien, pero se convierte en fuente de conflicto en cuanto uno quiere vender y otro quiere conservarlo.
Alternativas antes de aceptar la herencia
Una alternativa habitual es que uno de los herederos se adjudique el inmueble en su totalidad, compensando en dinero a los demás por su parte proporcional; otra es vender el inmueble y repartir el importe obtenido entre todos, evitando la copropiedad desde el principio.
Decidir esto en el momento de la partición, y no dejarlo "para más adelante", es lo que evita que una herencia sencilla se convierta, con los años, en un proindiviso enquistado entre hermanos.
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